¿Qué es el Private Equity?

Al hablar de Private Equity, vamos a dividir la explicación en cinco conceptos diferentes:

 

1)      Firmas o empresas de private equity

2)      Fondos de private equity

3)      Operaciones de private equity

4)      Reparto de beneficios

5)      Tendencias más importantes

Vayamos pasando por los diferentes puntos.

Las empresas de private equity realizan una actividad muy sencilla: adquirir una participación del capital de empresas no cotizadas con el objetivo de desinvertir (vender sus participaciones) en un determinado plazo (que suele estar comprendido entre los 3 y 8 años), con el objeto de obtener una plusvalía y, en consecuencia, una rentabilidad a la inversión. Dentro de esta sociedad, existe un equipo gestor que se encarga de evaluar y decidir en qué empresas invertir

Los fondos de private equity consisten en, sencillamente, un pool de fondos que pueden tener diferentes orígenes: desde inversores privados, hasta fondos de pensiones.

La sociedad de private equity puede tener el objetivo de “levantar”, digamos, €250 millones para constituir un primer fondo. El objetivo es nutrir ese fondo con el aporte de los potenciales inversores mencionados en el párrafo anterior. Una vez obtenido ese capital, se inician las inversiones. El ciclo vital de un fondo, desde que se inician las primeras inversiones hasta que se sale de las últimas, viene a durar entre 10 y 15 años.

Durante los primeros años, se realiza la inversión en empresas a través de la entrada en su capital. Los fondos suelen dirigir sus inversiones a sectores o empresas concretas: un fondo puede tener como objetivo empresas de telecomunicación, otro fondo puede mirar a empresas de la salud, o puede centrarse en un país concreto y, dentro de éste, tener como objetivo de inversión, determinados sectores que presenten un atractivo de inversión por sus expectativas de crecimiento, etc. Ese período en el que se van ubicando empresas e invirtiendo en ellas se denomina período de inversión.

Los gestores de la sociedad de private equity, en función de la cantidad invertida y el porcentaje de capital adquirido de las compañías objeto de inversión, se involucran – de manera directa o indirecta – en la gestión de dichas empresas, en mayor o menor grado.

Pasado un número de años, se inicia el período de salida o desinversión. Lo normal es que, aquéllas sociedades en las que se invirtió primero, se desinvierta antes. Esa desinversión puede ser a otro u otros inversores privados (que podrían ser a su vez otra sociedad de private equity) o bien la salida se puede hacer a través de una OPV, o salida a bolsa. No es improbable que alguna de las inversiones realizadas resulte un fracaso, y que la empresa haya tenido una evolución negativa. En este supuesto, la inversión puede recuperarse con una minusvalía o, simplemente, perderse completamente. En cualquier caso, los ingresos obtenidos por la venta de las participaciones en las sociedades revierten al fondo de private equity.

Imaginemos que al liquidar el fondo, se registra un beneficio. La sociedad de private equity, por un lado, habrá recibido una remuneración anual por sus servicios, generalmente un porcentaje del capital invertido (2% es lo normal), y se remunerará vía el fondo. Una vez liquidado el fondo, en el reparto de beneficios, los gestores del fondo suelen ser remunerados con el 20% del beneficio neto obtenido, lo que en inglés se denomina “carried interest”. La sociedad de private equity, si no lo ha iniciado antes, empezará a captar fondos para un segundo fondo de private equity.

 

Por último, respecto a las tendencias más recientes en el campo del private equity, son las siguientes.

 

1)      Especialización. Inicialmente los fondos de private equity tenían una vocación más generalista. Actualmente, como ya se ha señalado anteriormente, los fondos están enfocados hacia sectores o zonas geográficas concretas. Ello trae como consecuencia el que las firmas de private equity se nutran de antiguos altos ejecutivos de empresas de esos sectores específicos en los que pretenden invertir.

2)      Regulación. En los últimos años, al contrario de lo que pasaba en un primer momento, este tipo de sociedades están sometidas a un mayor control regulatorio, no sólo en Estados Unidos, donde esta actividad nació, sino en todos los países occidentales.

3)      Institucionalización. Esto significa que el tamaño de las sociedades que gestionan private equity es cada vez mayor, y más complejas.

4)      Globalización. No sólo que este tipo de actividad se ha extendido a muchísimos países, sino que las propias empresas objeto de inversión tienden a ser más globales,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *