Las casas de empeño como canal de financiación a lo largo de la historia

El inicio de las casa de empeño

 

Un ciudadano medio, si le preguntaran cuál es el método más normal de adquirir financiación, respondería que a través las entidades financieras, si bien es un hecho que a día de hoy el crédito no es que fluya. Sin embargo, muy pocas personas (por no decir ninguna) creerían que en la primera mitad del siglo XX, en Estados Unidos, las familias consiguieron más financiación a través de las casas de empeño que de la banca comercial.

Todo parece indicar que los primeras casas de empeño aparecieron en China hace unos 3.000 años, tradición que se sigue hoy día en Hong Kong, y cuyo símbolo distintivo es un murciélago sujetando una moneda. Entre los siglos IX y VI A.C. el negocio de las casas de empeño experimentó un gran desarrollo en la India en la comunidad Mawari Jain, con la particularidad, en este caso, de que – generalmente – no había tiendas físicas, sino que los dueños del negocio visitaban casa por casa.

En occidente, el empeñar para conseguir dinero tiene su origen en la antigua Grecia y Roma. De hecho, la regulación en el derecho romano de esta actividad tiene una importante influencia en las legislaciones modernas. El emperador Augusto, con los beneficios que obtenía de las propiedades que confiscaba a los criminales, generaba un fondo que utilizaba para prestar, tomando como garantía o colateral, bienes que se empeñaban y que debían tener un valor equivalente al doble del valor prestado (hoy día, se expresaría con el término sajón de un “loan to value” del 50%).

Más tarde, una prohibición canónica determinaba que era pecado el ganar dinero sin trabajar, lo que, bajo su prisma, hacía de la actividad “bancaria” un pecado. Sin embargo, mientras el Papa León el Grande determinaba que era pecado de cargar un interés por un préstamo, sí admitía el que se pudiera prestar a cambio de recibir una garantía.

En Italia, las casas de empeño tuvieron su verdadero empuje en la región de Lombardía, y se les llamó Banca Lombarda, en la que la familia Medici era la principal prestamista. De hecho, el símbolo por el que se conoce universalmente a las tiendas de empeño (las tres bolas), tiene su origen en el escudo de armas de la familia Medici. La leyenda cuenta que un miembro de la familia Medici, que estaba a las órdenes de Carlo Magno, mató a un gigante con tres sacos llenos de piedras. Estos sacos se incorporaron al escudo de la familia y se convertirían en el símbolo de las tiendas de empeño.

 

Símbolo internacional de las casas de empeño

 

 

La industria de las casas de empeño en los Estados Unidos

 

En la época actual, y más aún habida cuenta de su presencia en la televisión y en el cine importado de los Estados Unidos, el negocio del empeño se identifica automáticamente con el país norteamericano. En la situación económica actual, del mismo modo que sucedió durante la primera mitad del siglo pasado, la clase media estadounidense se está financiando a través de las casas de empeño mucho más que a través de los bancos, habida cuenta de la dificultad de acceso al crédito.

En la actualidad hay más de 11.000 tiendas de empeño en Estados Unidos, principalmente concentradas en sureste y suroeste del país. El tamaño del mercado fue de $14.500 millones en 2011 y se calcula que ha alcanzado los $15.500 millones en 2012. El crecimiento en la afluencia de gente a estos “nuevos bancos” ha hecho que surjan en barrios donde hace unos años hubiera resultado impensable, pues el poder adquisitivo de sus residentes es medio, medio/alto.

Los tipos de interés que se cobran son elevados, en algunos casos, elevadísimos: Desde un 4% mensual en Nueva York a un 25% mensual en Florida. ¿Cómo funciona? Supongamos que el día 1 del mes empeño un artículo por $10. Si el tipo de interés es el 10% mensual, al final del mes tengo tres opciones: 1) pagar el interés, de $1 y extender un mes más el empeño; 2) pagar el interés más el principal, $11 y recuperar el artículo empeñado; ó 3) no hacer nada perder la propiedad del artículo. Las casas de empeño están reguladas a nivel estatal, pudiendo los estados establecer límites en los tipos de interés que pudieran cargar a los clientes.

Las casas de empeño no sólo prestan dinero a cambio de una garantía que pueden ejecutar, sino que, parte de su modelo de negocio es también comprar objetos que los clientes quieren vender. Tras una tasación del artículo en cuestión, y una negociación entre ambas pares, si se alcanza un acuerdo, la casa de empeños adquirirá en propiedad el bien del cliente y lo podrá revender a un precio superior, con lo que obtiene un beneficio.

Existen grandes empresas cotizadas que tienen grandes cadenas de casas de empeño: EZCORP, que cotiza en el Nasdaq y con unas 1.100 tienas en Estados Unidos; First Cash Financial Services, que posee 720 casas de empeño en Estados Unidos y 23 en Méjico y que también cotiza en el Nasdaq; o Cash America International, entidad que cotiza en la bolsa de Nueva York y que posee 500 tiendas entre Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Méjico. Estas cadenas están registrando incrementos en su volumen de negocio y sus beneficios. Por ejemplo, en el cuarto trimestre de 2011, EZCORP registró un beneficio de $36,3 millones con unas ventas de $234 millones, frente a unos valores, un año antes, de $27,8 millones de beneficio con unas ventas de $198,1 millones.

 

Conclusión

 

Las casas de empeño han sido, a lo largo de la historia, un factor, mucho más relevante de lo que la inmensa mayoría de la gente cree, para proporcionar financiación a todo tipo de ciudadanos. En circunstancias económicas como las actuales, y en países como Estados Unidos (donde el arraigo de esta práctica es significativo), mucha gente acude a estos lugares para obtener liquidez. Si bien el tipo de interés que se cobra es mucho más elevado, representa la única alternativa para mucha gente a la hora de poder superar estrecheces financieras. En España no existe una tradición de esta práctica y existen escasísimos establecimientos donde puedan empeñarse objetos. En cualquier caso, resulta interesante conocer que, en otros países, hay más opciones en este ámbito.

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