La banca privada trasladará al cliente final la imposición del 21% del IVA

El Economista - 4/02/2013

  • El nuevo gravamen a la gestión también afecta a EAFI y family offices
  • Pese a la subida, los expertos no prevén traspasos de capital a otros vehículos

Hacienda ha estrenado 2013 con la decisión de gravar con un 21 por ciento de IVA la gestión de carteras discrecionales, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TUE) de 19 de julio de 2012 en respuesta a una petición de la Hacienda alemana. Hasta ahora, el ministerio a cargo de Cristóbal Montoro entendía que el servicio de asesoramiento estaba exento del pago de impuestos, y así lo recogía la Ley del Mercado de Valores.

El nuevo gravamen afecta principalmente a la banca privada española, donde se presta este servicio a clientes con grandes patrimonios, aunque también afecta a EAFI y family offices, que ofrecen servicios de asesoramiento. “La gestión discrecional de carteras es un servicio concreto que se presta en banca privada , es dar carta blanca al gestor para gestionar el patrimonio del cliente”, explica Victoria Rubio, experta en fiscalidad de Citigroup.

La sentencia establece que “el servicio de gestión de carteras (?) constituye una combinación de una prestación de análisis y de supervisión de los activos del cliente inversor, por una parte, y una prestación de compra y venta de títulos propiamente dicha, por otra”. Más adelante, dicha sentencia afirma que “esos dos elementos no sólo son inseparables sino que, además, deben situarse en el mismo plano”, ya que considera que “ambos son indispensables para realizar la prestación global” de servicios al cliente.

Por tanto, el TUE concluye que “ha de considerarse que esos elementos se encuentran tan estrechamente ligados que objetivamente forman una sola prestación económica cuyo desglose resultaría artificial”. Se trata de un tema especialmente sensible dado que, como apunta un analista de una boutique financiera que prefiere no ser citado, “las bancas privadas no pueden hacer asesoramiento fiscal, está prohibido por ley asesorar a un cliente final”.

¿Quién soportará la subida?

La cuestión clave es… ¿asumirá la entidad parte de los costes? La respuesta más probable a esta pregunta es no. La opinión generalizada entre las fuentes consultadas por elEconomista es que se trasladará la subida directamente al cliente final. Jacobo Zarco, de Atlas Capital, compara esta subida con la que experimenta el precio de la gasolina: “Cuando el impuesto sube, la petrolera no tiene que dar más calidad. Nosotros no hemos decidido subir el coste, sino que lo ha decidido Hacienda”. Preguntado por si prevé un trasvase de capital hacia vehículos fiscalmente más favorables, como pueden ser los fondos de inversión -donde sólo se declaran las plusvalías según el tipo del IRPF al vender el producto- o la sicav -que tributan el 1 por ciento-, Zarco responde: “Un 21 por ciento es algo a tener en cuenta, pero en general no va a haber sensibilidad porque quien contrata un servicio de carteras es porque quiere delegar”. “En general no creemos que se produzcan cambios en los vehículos de inversión” explican desde Bankia, aunque matizan: “En casos de clientes de muy alto patrimonio podrían considerar incrementar la posición en algunos productos a los que no les es de aplicación el impuesto”.

De momento, no hay cifras disponibles sobre el impacto recaudatorio de esta medida, aunque los expertos lo minimizan. “El efecto recaudatorio no va a ser muy relevante”, observa Zarco, habida cuenta que no hay una estadística oficial sobre el volumen de facturación que genera la gestión carteras discrecionales en España. “El negocio de la banca privada se fundamenta en la opacidad de los costes, si la gente supiese lo que se paga por un trabajo mal hecho?” afirma un gestor independiente que prefiere seguir en el anonimato.

Ojo con la contratación

En este tipo de servicios se suele pactar el precio que se paga en función de la rentabilidad, el volumen o una mezcla de ambos. El gestor independiente ya citado explica que la fórmula más normal para efectuar dicho contrato es cobrar al cliente una comisión de un tanto por ciento, además de los impuestos, por lo que la entidad no está obligada a comunicar la subida del precio al contratante del servicio. “No hay que subestimar la ignorancia de los clientes, muchos bancos trasladarán la subida sin decir nada”, remacha. “Lo que quiere el cliente es rentabilidad, si se consigue con o sin IVA le va a interesar” asevera la fiscalista de Citi, que propone que este tipo de gestores deberían “apurarse, gestionar mejor y ofrecer más rentabilidad para no perder clientes”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *