Archive for 28 febrero, 2013

¿Qué es el Private Equity?

Al hablar de Private Equity, vamos a dividir la explicación en cinco conceptos diferentes:

 

1)      Firmas o empresas de private equity

2)      Fondos de private equity

3)      Operaciones de private equity

4)      Reparto de beneficios

5)      Tendencias más importantes

Vayamos pasando por los diferentes puntos.

Las empresas de private equity realizan una actividad muy sencilla: adquirir una participación del capital de empresas no cotizadas con el objetivo de desinvertir (vender sus participaciones) en un determinado plazo (que suele estar comprendido entre los 3 y 8 años), con el objeto de obtener una plusvalía y, en consecuencia, una rentabilidad a la inversión. Dentro de esta sociedad, existe un equipo gestor que se encarga de evaluar y decidir en qué empresas invertir

Los fondos de private equity consisten en, sencillamente, un pool de fondos que pueden tener diferentes orígenes: desde inversores privados, hasta fondos de pensiones.

La sociedad de private equity puede tener el objetivo de “levantar”, digamos, €250 millones para constituir un primer fondo. El objetivo es nutrir ese fondo con el aporte de los potenciales inversores mencionados en el párrafo anterior. Una vez obtenido ese capital, se inician las inversiones. El ciclo vital de un fondo, desde que se inician las primeras inversiones hasta que se sale de las últimas, viene a durar entre 10 y 15 años.

Durante los primeros años, se realiza la inversión en empresas a través de la entrada en su capital. Los fondos suelen dirigir sus inversiones a sectores o empresas concretas: un fondo puede tener como objetivo empresas de telecomunicación, otro fondo puede mirar a empresas de la salud, o puede centrarse en un país concreto y, dentro de éste, tener como objetivo de inversión, determinados sectores que presenten un atractivo de inversión por sus expectativas de crecimiento, etc. Ese período en el que se van ubicando empresas e invirtiendo en ellas se denomina período de inversión.

Los gestores de la sociedad de private equity, en función de la cantidad invertida y el porcentaje de capital adquirido de las compañías objeto de inversión, se involucran – de manera directa o indirecta – en la gestión de dichas empresas, en mayor o menor grado.

Pasado un número de años, se inicia el período de salida o desinversión. Lo normal es que, aquéllas sociedades en las que se invirtió primero, se desinvierta antes. Esa desinversión puede ser a otro u otros inversores privados (que podrían ser a su vez otra sociedad de private equity) o bien la salida se puede hacer a través de una OPV, o salida a bolsa. No es improbable que alguna de las inversiones realizadas resulte un fracaso, y que la empresa haya tenido una evolución negativa. En este supuesto, la inversión puede recuperarse con una minusvalía o, simplemente, perderse completamente. En cualquier caso, los ingresos obtenidos por la venta de las participaciones en las sociedades revierten al fondo de private equity.

Imaginemos que al liquidar el fondo, se registra un beneficio. La sociedad de private equity, por un lado, habrá recibido una remuneración anual por sus servicios, generalmente un porcentaje del capital invertido (2% es lo normal), y se remunerará vía el fondo. Una vez liquidado el fondo, en el reparto de beneficios, los gestores del fondo suelen ser remunerados con el 20% del beneficio neto obtenido, lo que en inglés se denomina “carried interest”. La sociedad de private equity, si no lo ha iniciado antes, empezará a captar fondos para un segundo fondo de private equity.

 

Por último, respecto a las tendencias más recientes en el campo del private equity, son las siguientes.

 

1)      Especialización. Inicialmente los fondos de private equity tenían una vocación más generalista. Actualmente, como ya se ha señalado anteriormente, los fondos están enfocados hacia sectores o zonas geográficas concretas. Ello trae como consecuencia el que las firmas de private equity se nutran de antiguos altos ejecutivos de empresas de esos sectores específicos en los que pretenden invertir.

2)      Regulación. En los últimos años, al contrario de lo que pasaba en un primer momento, este tipo de sociedades están sometidas a un mayor control regulatorio, no sólo en Estados Unidos, donde esta actividad nació, sino en todos los países occidentales.

3)      Institucionalización. Esto significa que el tamaño de las sociedades que gestionan private equity es cada vez mayor, y más complejas.

4)      Globalización. No sólo que este tipo de actividad se ha extendido a muchísimos países, sino que las propias empresas objeto de inversión tienden a ser más globales,

Medidas de apoyo al emprendedor: Cobrar el paro y ser autónomo a la vez

Publicado el 27 febrero 2013 por Eautonomos

 

Medidas de apoyo al emprendedor: Cobrar el paro y ser autónomo a la vez

La “tarifa plana” de la que ya os hemos hablado esta semana no ha sido la única medida que ha tomado el gobierno para fomentar el autoempleo especialmente en los jóvenes emprendedores. Otra de las medidas que ha entrado en vigor es la posibilidad de compatibilización de la percepción de la prestación por desempleo con el inicio de una actividad por cuenta propia.

Así, los desempleados que estén cobrando el paro y que se conviertan en trabajadores por cuenta propia podrán, durante un plazo máximo de 270 días, o hasta que se agote el importe a percibir, cobrar la percepción por desempleo y realizar su actividad. Ahora bien, para que esto sea así se deben cumplir una serie de requisitos:

  1. Tener menos de 30 años de edad.
  2. No tener trabajadores a tu cargo.
  3. Que se solicite en el plazo de 15 días desde la fecha de inicio de la actividad como autónomo.

Además señala la ley que mientras se esté en esta situación no se exigirá el cumplimiento de las obligaciones como demandante de empleo y las derivadas del compromiso de actividad.

(ÉTICA Y NEGOCIOS) ¿Cómo actúan ante los regalos de empresa algunas empresas del Ibex?

Expansión

28.02.2013 MADRID Emelia Viaña

¿Dónde termina la cortesía y empieza el soborno? Es una pregunta difícil de contestar, pero que se hacen cada vez más empresas, que intentan dar respuesta a ella en sus códigos éticos o de conducta. Estos son cada vez más restrictivos y acotan ciertos conceptos difíciles de plantear.

 

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¿Es conveniente que un directivo acepte un regalo de una empresa con la que mantiene una relación comercial? Esta cuestión parece fácil de contestar y probablemente todos diríamos que no, pero, como afirma el profesor de Esade, Ceferí Soler, “todos tenemos un umbral porque a todos nos cuesta rechazarlo“. Como las empresas saben de la dificultad de decir no, introducen en sus normas la posibilidad de que alguien diga qué sí.

Para Antonio Argandoña, profesor de Economía y Responsabilidad Social de la Empresa de IESE Business School, “lo importante que deben plantearse los que reciben el regalo es si por aceptarlo pierden independencia. Las empresas están siendo muy prácticas a la hora de poner límites cuantitativos y cualitativos, sobre todo para unificar criterios y que todos los trabajadores sepan a qué atenerse. Pero los códigos de conducta sirven si se utilizan y se aplican con sentido común”. Quizá esta es la clave que debe imperar en estas normas, pero también deben imponerse, según recomiendan ambos expertos, “sanciones a los que se saltan el código para que el resto vea que sirve para algo“.

Por regla general, los empleados de la mayoría de las grandes empresas españolas tienen prohibido hacer compensaciones, regalos, favores o pagos en efectivo o en especie. Además, muchas de ellas establecen la cuantía que deben aceptar o qué hacer en caso de que se vean obligados a recibir el regalo.

¿Qué dicen los códigos éticos de algunas empresas del Ibex?

Santander: Establece que queda prohibida la solicitud o la aceptación de cualquier pago, comisión, regalo o retribución por operaciones efectuadas por el grupo. Algunas excepciones: invitaciones que “no excedan de los límites considerados razonables” o “atenciones ocasionales por causas concretas y excepcionales” (como regalos de Navidad o boda).

Iberdrola: “No podrán dar ni aceptar regalos u obsequios en el desarrollo de su actividad profesional“. Excepciones: si el regalo fuese de valor económico irrelevante; respondiera a atenciones comerciales usuales; y no estuviera prohibido por la ley o las prácticas comerciales aceptadas.

Ferrovial: La empresa “prohíbe a sus empleados dar a terceros o recibir de terceros pagos indebidos, regalos, dádivas o favores que estén fuera de los usos del mercado o que, por su valor, sus características o sus circunstancias, puedan alterar el desarrollo de las relaciones comerciales, administrativas o profesionales“.

Inditex: Ningún empleado “podrá ofrecer, conceder, solicitar o aceptar regalos o dádivas, favores o compensaciones”. Si se recibe hay que devolverlo y comunicarlo al Comité de Ética. Si no se puede devolver, se destinará a fines sociales. Se hace especial hincapié en las personas que tienen alguna relación comercial con la empresa. No se pueden conceder o aceptar regalos que aislados o sumados en un año, superen los 100 euros. Si son en metálico, están prohibidos.

BBVA: Aprobado en 2003, el código de la entidad “establece que los regalos de carácter promocional odetalles de cortesía recibidos cuyo valor económico supere los 150 euros serán donados a organizaciones humanitarias“.

Repsol: Sus trabajadores no podrán aceptar ni ofrecer “regalos, atenciones, servicios o cualquier otra clase de favor de cualquier persona o entidad, que puedan afectar a su objetividad o influir en una relación comercial, profesional o administrativa”. Y “deberán ser rechazados o devueltos“, sin que esto suponga una ofensa grave para la persona o entidad oferente.

Ebro FoodsNo podrán dar ni aceptar regalos en el desarrollo de su actividad. “Excepcionalmente, la entrega y aceptación de regalos y obsequios estarán permitidas si: respondieran a atenciones comerciales usuales, y no estuvieran prohibidas por la ley o las prácticas comerciales aceptadas”.

ACS: Prohíbe a sus empleados dar o recibir “pagos indebidos de cualquier tipo, así como regalos, dádivas o favores que estén fuera de los usos sociales o que, por su valor, sus características o sus circunstancias, pudieran suponer una alteración del desarrollo de las relaciones comerciales, administrativas o profesionales“.

FCC: Sus empleados “deben asegurarse de que los obsequios que superen 150 euros son monitorizados y registrados“. Si superan esta cifra “quedarán en propiedad de la compañía”. El director general de cada área dirá si se acepta o se devuelve.

CaixaBank: “Los empleados, directivos y administradores no debemos aceptar obsequios, ventajas o disposiciones a título gratuito, y menos aún para o con motivo de realizar alguna operación”.

Telefónica: La compañía tiene unos Principios de Actuación que rigen desde 2007. En ellos se establece la no aceptación de regalos por parte de los trabajadores de la compañía.

Trajes a medida del inversor

El País

 17 FEB 2013 – 00:00 CET

¿Quién no querría, como inversor, sentirse especial? ¿A quién no le gustaría creer que los productos financieros en los que colocará su dinero son los que mejor se ajustarán a sus conocimientos, su situación económica, su experiencia y sus objetivos de inversión? En un mundo financiero tan complicado y tan global como el actual, con una oferta de productos casi infinita, ¿quién no optaría por una adecuada selección de entre toda la oferta de fondos de inversión, acciones, depósitos, títulos de renta fija, derivados…?

Pocos rechazarían, al menos a priori, una oferta personalizada de inversión. Y, sin embargo, son pocos los que efectivamente lo hacen. Por desconocimiento, tradición y por creer en demasiadas ocasiones que el asesoramiento independiente está reservado a las grandes fortunas.

Según el Anuario sobre el asesoramiento financiero e inversión en España, elaborado por el Instituto de Estudios Bursátiles junto con Inversis Banco y Fidelity, el grado de familiaridad de los españoles con el asesoramiento financiero independiente “no llega al 10%”, dado que, en su gran mayoría, esa labor ya se la están atribuyendo a la entidad financiera con la que trabaja. Otro motivo para no usar este servicio es la “tradición”: la realidad es que más del 90% del asesoramiento financiero que se presta en España se hace en el ámbito de las entidades de crédito. Este porcentaje contrasta con el que existe en Reino Unido, donde los asesores acaparan el 80% de este mercado, o en Suiza, donde la cuota también supera el 50%. Y por “dinero”: entre las más de 105 empresas de asesoramiento financiero independiente (EAFI) registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se pueden encontrar unas que exigen capitales mínimos de 100.000 euros, y otras, de 300.000 euros o más; pero para una gran mayoría de ellas, “estas son cantidades negociables”.

Desde diciembre de 2008, la CNMV regula las EAFI, empresas de servicios de inversión que deben estar registradas y sujetas a su supervisión. Su trabajo consiste en emitir una recomendación personalizada e idónea a cada cliente —comprar, vender, mantener, canjear, suscribir, reembolsar…— con respecto a una o más operaciones relativas a instrumentos financieros concretos. Deben aconsejar sobre cualquier activo sea de la entidad que sea. En palabras sencillas, según reconocen algunos de ellos, “no deben casarse con nadie”, ni dejarse llevar por las modas, y deben buscar siempre el interés del cliente, no el suyo propio. “Al fin y al cabo, esa es la base de su negocio: cuanto más prestigio tengan por hacerlo mejor y más adecuadamente, más patrimonio asesorarán”.

Evidentemente, para llegar a dar esas recomendaciones personalizadas es necesario que el asesor conozca, a través de un test de idoneidad, el perfil de su cliente. Para garantizarse que recibirá las mejores propuestas, este debe desnudarse financieramente en lo que respecta a sus ingresos y gastos, sus prioridades económicas de futuro, su capacidad de asumir riesgos, sus impuestos… Puede y debe exigir que el asesor le explique claramente, con un lenguaje financiero comprensible y poco complicado, qué activos conforman sus propuestas. Y si alguna vez acepta alguna —solo el cliente tiene la potestad de firmar órdenes de compra o de venta de activos—, tiene derecho a pedir toda la información precisa y hacer el seguimiento pertinente de la misma.

Hay quien dice que “un consejo vale lo que se paga por él”. En el caso de las EAFI, esta afirmación tiene bastante de cierta. Todas las empresas de asesoramiento cobran por sus servicios, de forma mensual, trimestral o anual (todo ello al margen de las propias comisiones que tengan los productos elegidos por el cliente). ¿Cuánto? La realidad es que varía bastante. Aunque en la página de la CNMV donde están registradas estas entidades se pueden consultar individualmente las tarifas de cada una de ellas, el resumen es el siguiente: las EAFI cobran sobre el valor efectivo medio de la cartera asesorada entre un 0,6% y hasta un 2% (en algunos casos se aplican mínimos de entre 400 euros y hasta 6.000 euros anuales); de forma simultánea o en sustitución, giran comisiones sobre la revalorización de la cartera asesorada de entre un 9% y hasta un 30%. Pueden también —no es la opción mayoritaria— aplicar gastos por cada hora dedicada a la prestación de servicios, que se valoran entre 100 y 600 euros. Si el asesor —la ley lo permite— percibiera algún tipo de incentivo o comisión por parte del distribuidor del producto financiero (la entidad que ofrece el depósito, la gestora del fondo de inversión…), debe comunicárselo al cliente.

Cierto es que el perfil de las EAFI es cuanto menos sugerente para el inversor. Como en todo, sin embargo, hay que ser prevenido y no olvidar que demasiado a menudo la CNMV advierte de nuevos chiringuitos financieros. Solo tienen la consideración de empresas de asesoramiento legales las autorizadas e inscritas en el registro de la CNMV. Jamás las EAFI pueden pedir al cliente que deposite a su nombre fondos o valores y es importante saber, precisamente porque no pueden tener esos fondos o valores a su nombre, que la actividad de las EAFI no queda cubierta por el Fondo de Garantía de Inversiones.

Futuro trabado e incierto

En su último boletín sobre Los mercados de valores y sus agentes: situación y perspectivas, la CNMV señala que, pese a que las empresas de asesoramiento financiero (EAFI) siguieron creciendo en número a lo largo del primer semestre de 2012, la evolución de sus principales magnitudes no fue tan dinámica como a priori cabría esperar. Si bien su número de contratos de asesoramiento creció un 3,6%; su volumen del patrimonio asesorado se redujo un 11%; sus ingresos por comisiones bajaron un 1,4%, y su resultado neto acumulado cayó un 31%.

Para la CNMV, aunque, en general, las perspectivas para las empresas de servicios de inversión son muy complejas dadas las tensiones en los mercados financieros domésticos y el fuerte deterioro de la industria de inversión colectiva, algunas líneas de negocio como, por ejemplo, el asesoramiento financiero, se han visto menos afectadas. En su opinión, “a corto plazo no se espera una mejoría clara en la evolución de estas entidades, que, además, pueden verse inmersas en un cierto proceso de reorganización como consecuencia del saneamiento y reestructuración del sistema financiero”.

Las casas de empeño como canal de financiación a lo largo de la historia

El inicio de las casa de empeño

 

Un ciudadano medio, si le preguntaran cuál es el método más normal de adquirir financiación, respondería que a través las entidades financieras, si bien es un hecho que a día de hoy el crédito no es que fluya. Sin embargo, muy pocas personas (por no decir ninguna) creerían que en la primera mitad del siglo XX, en Estados Unidos, las familias consiguieron más financiación a través de las casas de empeño que de la banca comercial.

Todo parece indicar que los primeras casas de empeño aparecieron en China hace unos 3.000 años, tradición que se sigue hoy día en Hong Kong, y cuyo símbolo distintivo es un murciélago sujetando una moneda. Entre los siglos IX y VI A.C. el negocio de las casas de empeño experimentó un gran desarrollo en la India en la comunidad Mawari Jain, con la particularidad, en este caso, de que – generalmente – no había tiendas físicas, sino que los dueños del negocio visitaban casa por casa.

En occidente, el empeñar para conseguir dinero tiene su origen en la antigua Grecia y Roma. De hecho, la regulación en el derecho romano de esta actividad tiene una importante influencia en las legislaciones modernas. El emperador Augusto, con los beneficios que obtenía de las propiedades que confiscaba a los criminales, generaba un fondo que utilizaba para prestar, tomando como garantía o colateral, bienes que se empeñaban y que debían tener un valor equivalente al doble del valor prestado (hoy día, se expresaría con el término sajón de un “loan to value” del 50%).

Más tarde, una prohibición canónica determinaba que era pecado el ganar dinero sin trabajar, lo que, bajo su prisma, hacía de la actividad “bancaria” un pecado. Sin embargo, mientras el Papa León el Grande determinaba que era pecado de cargar un interés por un préstamo, sí admitía el que se pudiera prestar a cambio de recibir una garantía.

En Italia, las casas de empeño tuvieron su verdadero empuje en la región de Lombardía, y se les llamó Banca Lombarda, en la que la familia Medici era la principal prestamista. De hecho, el símbolo por el que se conoce universalmente a las tiendas de empeño (las tres bolas), tiene su origen en el escudo de armas de la familia Medici. La leyenda cuenta que un miembro de la familia Medici, que estaba a las órdenes de Carlo Magno, mató a un gigante con tres sacos llenos de piedras. Estos sacos se incorporaron al escudo de la familia y se convertirían en el símbolo de las tiendas de empeño.

 

Símbolo internacional de las casas de empeño

 

 

La industria de las casas de empeño en los Estados Unidos

 

En la época actual, y más aún habida cuenta de su presencia en la televisión y en el cine importado de los Estados Unidos, el negocio del empeño se identifica automáticamente con el país norteamericano. En la situación económica actual, del mismo modo que sucedió durante la primera mitad del siglo pasado, la clase media estadounidense se está financiando a través de las casas de empeño mucho más que a través de los bancos, habida cuenta de la dificultad de acceso al crédito.

En la actualidad hay más de 11.000 tiendas de empeño en Estados Unidos, principalmente concentradas en sureste y suroeste del país. El tamaño del mercado fue de $14.500 millones en 2011 y se calcula que ha alcanzado los $15.500 millones en 2012. El crecimiento en la afluencia de gente a estos “nuevos bancos” ha hecho que surjan en barrios donde hace unos años hubiera resultado impensable, pues el poder adquisitivo de sus residentes es medio, medio/alto.

Los tipos de interés que se cobran son elevados, en algunos casos, elevadísimos: Desde un 4% mensual en Nueva York a un 25% mensual en Florida. ¿Cómo funciona? Supongamos que el día 1 del mes empeño un artículo por $10. Si el tipo de interés es el 10% mensual, al final del mes tengo tres opciones: 1) pagar el interés, de $1 y extender un mes más el empeño; 2) pagar el interés más el principal, $11 y recuperar el artículo empeñado; ó 3) no hacer nada perder la propiedad del artículo. Las casas de empeño están reguladas a nivel estatal, pudiendo los estados establecer límites en los tipos de interés que pudieran cargar a los clientes.

Las casas de empeño no sólo prestan dinero a cambio de una garantía que pueden ejecutar, sino que, parte de su modelo de negocio es también comprar objetos que los clientes quieren vender. Tras una tasación del artículo en cuestión, y una negociación entre ambas pares, si se alcanza un acuerdo, la casa de empeños adquirirá en propiedad el bien del cliente y lo podrá revender a un precio superior, con lo que obtiene un beneficio.

Existen grandes empresas cotizadas que tienen grandes cadenas de casas de empeño: EZCORP, que cotiza en el Nasdaq y con unas 1.100 tienas en Estados Unidos; First Cash Financial Services, que posee 720 casas de empeño en Estados Unidos y 23 en Méjico y que también cotiza en el Nasdaq; o Cash America International, entidad que cotiza en la bolsa de Nueva York y que posee 500 tiendas entre Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Méjico. Estas cadenas están registrando incrementos en su volumen de negocio y sus beneficios. Por ejemplo, en el cuarto trimestre de 2011, EZCORP registró un beneficio de $36,3 millones con unas ventas de $234 millones, frente a unos valores, un año antes, de $27,8 millones de beneficio con unas ventas de $198,1 millones.

 

Conclusión

 

Las casas de empeño han sido, a lo largo de la historia, un factor, mucho más relevante de lo que la inmensa mayoría de la gente cree, para proporcionar financiación a todo tipo de ciudadanos. En circunstancias económicas como las actuales, y en países como Estados Unidos (donde el arraigo de esta práctica es significativo), mucha gente acude a estos lugares para obtener liquidez. Si bien el tipo de interés que se cobra es mucho más elevado, representa la única alternativa para mucha gente a la hora de poder superar estrecheces financieras. En España no existe una tradición de esta práctica y existen escasísimos establecimientos donde puedan empeñarse objetos. En cualquier caso, resulta interesante conocer que, en otros países, hay más opciones en este ámbito.

La banca privada trasladará al cliente final la imposición del 21% del IVA

El Economista - 4/02/2013

  • El nuevo gravamen a la gestión también afecta a EAFI y family offices
  • Pese a la subida, los expertos no prevén traspasos de capital a otros vehículos

Hacienda ha estrenado 2013 con la decisión de gravar con un 21 por ciento de IVA la gestión de carteras discrecionales, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TUE) de 19 de julio de 2012 en respuesta a una petición de la Hacienda alemana. Hasta ahora, el ministerio a cargo de Cristóbal Montoro entendía que el servicio de asesoramiento estaba exento del pago de impuestos, y así lo recogía la Ley del Mercado de Valores.

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